Nombre: Eduard Presegué
Edad: 24
Formación: Bachillerato científico, inició la carrera de informática, grado superior de realización audiovisual y actualmente estudiante de comunicación
Experiencia: Pintor, aprendiz de mecánico, tienda de deporte, camarero, y actualmente profesor de esquí y agente de puerto en Barcelona.
Agente de puerto: recibir pasajeros que llegan al puerto o al aeropuerto para hacer cruceros que salen desde Barcelona, guiarlos hasta la embarcación, hacer el check-in y darles las tarjetas de embarque para que puedan subir al barco. A su regreso supervisar el desembarque de los pasajeros, ayudarles a encontrar sus maletas y guiarlos para que lleguen bien al aeropuerto.
Entrevista:
- Cómo has llegado a ser agente de puerto?
Todo empezó cuando trabajaba en una tienda de deportes durante los sábados mientras lo combinaba con ser profesor de esquí los inviernos, y quise buscar un trabajo con la que pudiera ganarme mejor la vida el resto del año. Una amiga me recomendó y entré en la empresa gracias a un cambio de estructura del personal. Empecé a compaginarlo no tan sólo los fines de semana sino también durante la semana. Me gusta mucho el trabajo y me permite ganarme la vida bien mientras lo combino con el esquí.
- Qué es necesario para ser agente de puerto?
Siempre te pedirán inglés, porque el pasaje es básicamente americano y británico. También hay alemanes y españoles, pero en menor medida. También hay que ser paciente, positivo y abierto a la gente. Tienes que buscar motivaciones, puedes aprender mucho hablando con la gente, y estar dispuesto a quedar siempre bien con la gente aunque tengas un mal día. La gente con la que trates se va de vacaciones y quieren pasarlo bien, y tu trabajo es contribuir eso, además, muchas veces no tienen tiempos para visitar Barcelona y tu trato será la imagen que se llevarán de la ciudad.
- Cómo es un día laboral rutinario?
Llegar a las 6.30 de la mañana para desayunar con el compañeros y hacer el briefing (informe de la operación del día), después empieza la acción. Empezamos con el desembarque, que consiste en ayudar a la gente con las maletas y dirigirlos hacia los autobuses que van al aeropuerto, y a los que van por libre informarlos sobre dónde coger un taxi y como moverse por Barcelona.
A las 10 de la mañana empezamos con el embarque, que es la operación más larga y dura hasta las 3 o 4 de la tarde. Cuando llegan los pasajeros tenemos que recogerles la información, organizar las filas para hacer el check-in comprobando los pasaportes, visados, pendientes de los menores de edad. Después de entregar las tarjetas de embarque los dirigimos hacia la entrada del barco, ya que la terminal es grande y a veces se pierden (risas). Intentamos que hagan el mínimo de colas y que no tengan que esperar, hacer el check-in y que puedan subir al barco lo antes posible. También les asesoramos si quieren visitar Barcelona. Siempre tenemos que tener los pasajeros informados y dirigirlos un poco como si fueran ovejitas y que no se pierdan (risas), pendientes de lo que puedan necesitar, y sobre todo evitar que se hagan colas, a nadie le gusta que haya colas, ni a ellos ni a nosotros.
- Qué es lo que más te gusta?
Sobre todo la posibilidad de conocer mucha gente. Siempre hay los típicos pasajeros que son abiertos, que les caes bien, que te explican cosas y te hablan de sus países, maneras de hacer... También me gusta mucho el ambiente que hay entre los compañeros. En el caso de Barcelona hay mucha gente joven de muchos países diferentes, gente que cómo yo quizás no pensaban que vivirían del turismo y aprendes mucho... hay de todo y te encuentras bien, hay muy buen ambiente de trabajo. Aunque fueran 10 o 12 horas de trabajo, las haría muy a gusto.
- Qué es lo que menos te gusta?
Las esperas. Ya sea por problemas de llegadas de vuelos o de autobuses se crean esperas en las que estás inactivo y se hacen largas, pero a la vez tienes que estar atento porque puede llegar la gente en cualquier momento y estás un poco en tensión y un poco aburrido y se hace largo. Alguien diría levantarse temprano pero para mí no se un problema levantarse a las 6.30 de la mañana. Lo que menos me gusta son los momentos en los que no hay trabajo justamente (risas).
- Qué dirías a los futuros agentes de puerto?
Que se lo tomen con ganas, que no los dé miedo levantarse temprano y que vayan con ganas de pasarlo bien e intercambiar experiencias e ideas tanto con los pasajeros como con los compañeros. Sobre todo las ganas de pasarlo bien, porque la actitud de cumplir el trabajo que toca hacer e irse no encaja con este trabajo.
- Alguna anécdota que quieras compartir relacionada con tu trabajo?
Hay muchas anécdotas (risas). Como por ejemplo un día que llegó un barco, no diremos cuál, que tenía problemas eléctricos y había casi 2.000 personas esperando en la terminal. Tuvimos que hacer el check-in manualmente porque los ordenadores no funcionaban, y la gente estaba un poco histérica por la espera y porque no podían subir al barco. Se lanzaban contra los camareros que traían cosas para comer (risas).
O el típico pasajero que te mete la bronca porque no encuentra su maleta, como uno que se quejaba porque su maleta no había llegado al aeropuerto y estaba convencido que la había puesto dentro del autobús, y resulta que al final estaba todavía en el puerto porque el hombre se había confundido y no había cogido la suya. Después llaman para disculparse, algunos se humillan y otros hacen como si nada (risas).
Con los compañeros también hacemos tonterías y tenemos muchas anécdotas, nunca de cara a los pasajeros porque se tiene que ser profesional, pero la verdad que si y que lo pasamos muy bien.
*Entrevista traducida del original en catalán
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